23 abr. 2017

pastel mágico de vainilla


Parece ser que el origen de este pastel es rumano pero ya está muy presente en nuestros recetarios, su nombre es "Prajitura desteapta"; un postre tan sencillo de preparar como delicioso, una receta que merece la pena tener en cuenta, y quedarse con ella.
Pastel perfecto para no recargar el presupuesto, sus ingredientes se encuentran en muchas de nuestras cocinas: harina, huevos, azúcar, leche y mantequilla. Y aunque puede parecer complicado al ver sus tres capas, no lo es para nada, el truco está en la manera de integrar los ingredientes en una única preparación. Además admite un montón de variantes: limón, chocolate, crema de castañas, crema de cacao y avellanas, café y praliné...


ingredientes
8 huevos tamaño "L"
1 litro de leche tibia
250 g de mantequilla
280-300 g de azúcar
2 cucharadas de agua
230 g de harina
1 vaina de vainilla
una pizca de sal
azúcar glas para adornar










elaboración

Precalentamos el horno a 180 ºC, calor arriba-abajo y sin aire, preparamos un molde profundo de 30x21 cm y lo engrasamos por completo con mantequilla, después espolvoreamos un poco de harina y eliminamos el exceso de ésta, dándole la vuelta y unos golpecitos.
Ponemos la mantequilla en un cazo y la fundimos a fuego muy bajo y reservamos. Cascamos los huevos y separamos las claras de las yemas. Abrimos la vaina de vainilla y con ayuda de un cuchillo raspamos las semillas. Si no tenemos la leche tibia, la calentamos también con la vaina de vainilla. Se puede sustituir esta por esencia de vainilla, si lo hacemos eliminamos el agua de los ingredientes.

En un bol ponemos las claras, las sazonamos y con la batidora las montamos a punto de nieve firme. Reservamos.
En otro bol ponemos las yemas junto con el azúcar y con ayuda de una batidora de varillas lo batimos bien. A continuación y por este orden añadimos la mantequilla fundida, las semillas de vainilla, la harina y la leche. Mezclamos bien cada vez que añadimos un ingrediente. Para terminar, con ayuda de una espátula o cuchara de palo incorporamos (en tres tandas) las claras montadas, mezclándolas con suavidad, con movimientos envolventes. Volcamos esta preparación líquida en el molde y horneamos durante 10 minutos después bajamos la temperatura a 160 ºC y dejamos otros 40-50 minutos más. El tiempo variará según el tipo de horno.



Dejamos enfriar por completo y reposar al menos un par de horas. Antes de servir espolvoreamos con azúcar glas y cortamos en porciones.
Si no tienes azúcar glas, es bien sencillo de hacer en casa, yo lo hago moliendo azúcar y harina de maíz refinada con ayuda de un molinillo de café, pero en la picadora también se puede hacer. La proporción es de 97 g de azúcar y 3 g de harina de maíz refinada.




Fuente: del libro "Bizcochos irresistibles".



20 abr. 2017

crema de calabaza con arroz


Las cremas son una buena forma de incluir verdura en la dieta de quienes las aprecian poco. La de calabaza, es una de las más populares y hoy le damos un toque diferente al acompañarla de arroz y queso. Siempre que se pueda hay que ir variando las recetas de siempre, salir de la rutina, no todo va a ser sota, caballo y rey...


ingredientes
500 g de calabaza
750 ml de leche
30 g de mantequilla
100 g de arroz
2 cucharadas de queso parmesano rallado
sal













elaboración

Limpiamos la calabaza, quitamos la corteza y si es necesario pepitas y filamentos y cortamos la pulpa en trozos.
En una cazuela vertemos la leche y la misma cantidad de agua, añadimos la calabaza cortada y ponemos a calentar. Cuando comience a hervir, sazonamos y cocemos a fuego moderado y con la cazuela tapada durante unos 20 minutos, hasta que la calabaza esté tierna.
Retiramos la cazuela del fuego, sacamos la calabaza del agua y la aplastamos con un tenedor. La devolvemos a la cazuela, añadimos el arroz y mantenemos la cocción otros 15 minutos más.
Retiramos del fuego, incorporamos la mantequilla y el queso rallado. Mezclamos bien y servimos enseguida.
El espesor de la sopa o crema siempre es cuestión del gusto personal. Se puede controlar fácilmente añadiendo si es necesario un poco de leche o agua, siempre caliente para no cortar la cocción.




Fuente: del libro "La buena mesa".